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Iglesia San Lesmes (wikipedia)

La iglesia de San Lesmes guarda los restos del santo, patrono de la ciudad, que fue abad del cercano Monasterio de San Juan, del cual hablaremos en un futuro, en los años finales del siglo XI. El edificio actual fue construido en distintos momentos de los siglos XV y XVI. En el exterior destaca la portada tardo-gótica del taller de los Colonia. La espadaña lleva fecha de 1665. El interior consta de tres naves con cruceros y cabecera poligonal. El conjunto se cubre con bóvedas de crucería.

Portada Iglesia San Lesmes

Son muchos los elementos artísticos a destacar en su interior. Sobresale el retablo de la Capilla de los Salamanca, realizado a finales del siglo XV en Flandes. Muy interesante es el coro del estilo renacentista. En el templo se disponen múltiples sepulcros de los siglos XV y XVI. El retablo mayor es barroco, de mediados del siglo XVIII, sin policromar. A los pies del prebisterio se halla el sepulcro de San Lesmes, de gran realismo, esculpido a finales del siglo XV por el Maestro de Covarrubias.

Tumba San Lesmes (wikipedia)

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Aquí comienza el desglosamiento de una de las grandes maravillas de la ciudad de Burgos, su Catedral. Debido a lo amplio del tema, hemos decidido dividir los diferentes elementos existentes para no realizar un gran artículo y si conocer con más detenimiento la mayoría de sus curiosidades. Y para comenzar hablamos de su entrada y fachada principal, la de Santa María.

Nos ofrece la estampa más conocida de la Catedral; dos torres casi gemelas, del s. XIII, rematadas por sendos pináculos calados, octogonales, construidos por Juan de Colonia a mediados del s. XV, enmarcan la gran fachada.

La primitiva portada gótica central se deterioró, con el tiempo, hasta tal punto que tuvo que ser sustituida por la actual en 1790. Otro tanto sucedió con las laterales, de la Asunción y de la Inmaculada, que son de 1663.

Encima destacan: un gran rosetón, con tracería de círculos cuadrifoliados que rodean una estrella de Salomón o “sello de Salomón” por donde se ilumina la nave central; en el cuerpo superior, bajo doble ventanal calado, en la “galería de los reyes”, vigilan ocho enigmáticas estatuas; y, en el último cuerpo, preside la Virgen con el Niño, flanqueada por la leyenda “Pulcra es et decora” = Eres hermosa y bella.

Las estatuas que adornan la fachada son ocho monarcas de Castilla y León comprendidos entre Fernando I y Alfonso IX,  el padre de Fernando III, también otros como Enrique I, doña Berenguela o los siete infantes hijos de Fernando III.

Las dos agujas caladas con que se rematan las torres se inspiran en modelos suavoalemanes, es probable que el artista conociera el proyecto de torres de la catedral de Colonia. En una de las agujas aparece una frase “pax vobis” con la escultura de Cristo, mientras que la otra dice “ecce agnus dei” con la imagen de San Juan Bautista, además hay varios escudos de la monarquía y del obispo Alonso de Cartagena, patrocinador de la obra. En la parte superior de las agujas hay un corredor en cuya balaustrada están los anagramas góticos “IHS” y “SM”, con las armas del prelado Luis de Acuña que dio fin a la obra. Se llamaba puerta real debido a que por allí es por donde entraban los Reyes en procesión.

A los lados de las puertas aparecen cuatro esculturas que fueron colocadas en 1805, están puestas dos y dos. En un lado están las esculturas de Don Asterio, obispo en el año 589 de la sede visigoda de Oca y el rey Alfonso VI que instauro la sede de Burgos, al otro lado están las de Fernando III y el obispo Mauricio iniciadores del templo gótico.

El Monasterio de Santo Domingo de Silos nos lo encontramos al este en un valle de la meseta castellana, denominado hace tiempo como valle de Tabladillo. El actual monasterio no es el original, hay que remontarse a épocas visigóticas (s. VII-IX) para encontrar sus orígenes, pero desaparece durante la ocupación musulmana. Desde el siglo X, el monasterio de San Sebastián de Silos lo encontramos en diferentes documentos.

Por culpa de Almanzor, el monasterio silense sufre grandes problemas que le llevan a la ruina. Pero en el 1041, surge la figura del monje riojano proveniente de San Millán de la Cogolla, llamado Domingo. Se convierte en abad de Silos y tras varios años, restablece el antiguo resplandor de Silos en sus edificios y en su comunidad.

Es en estos años cuando se construye su famoso claustro románico, destacando sus cuatro ángulos donde nos encontramos diferentes relieves, representando algunos de los acontecimientos más importantes de la religión cristiana.

Claustro románico Santo Domingo de Silos

En la baja edad media, el monasterio no vive su mejor momento, pero gracias a la adhesión a la Congregación Benedictina de Valladolid, a principios del s.XVI, el monasterio se transforma y surgen nuevas construcciones, como por ejemplo: la capilla de Santo Domingo o la iglesia neoclásico-barroca.

En 1835 sufre los efectos de la desamortización de Mendizábal que implica la pérdida por expolio de parte de sus riquezas artísticas y documentales. Por fin, en 1880 se establece una nueva comunidad de monjes benedictinos llegados de la abadía francesa de Ligugé.

Estos monjes fueron restaurando el Monasterio silense; y, con la restauración material, procuraron recuperar parte de los restos culturales. Encontraron 14 manuscritos medievales; muchos diplomas, también de la Edad Media; y casi todo el archivo de la Edad Moderna. Silos ocupa un lugar importante en la Orden Benedictina y en la Iglesia Española en el mundo actual.

En el plano artístico lo más destacable es la colección de los 64 capiteles de que consta el claustro bajo y los relieves que ornamentan las caras interiores de las cuatro pilastras que forman los ángulos de la galería.

Al primer maestro serían asignables seis de los relieves con las siguientes escenas:

  • Ángulo sudeste: La ascensión y Pentecostés.
  • Ángulo noreste: El sepulcro y El descendimiento.
  • Ángulo noroeste: Los discípulos de Emaús y La duda de Santo Tomás.

Los Discípulos de Emaús

El segundo maestro sería el autor de los dos relieves restantes:

  • Ángulo sudoeste: La anunciación a María y El árbol de Jessé.

La anunciación de María

Otros lugares de interés del monasterio son la botica y el museo donde se pueden observar diferentes objetos asociados a estas dos estancias. Pero sobre todo otro de los grandes elementos que sobresale dentro del patio del claustro, es ese gran ciprés centenario. Tal es su belleza que Gerardo Diego le dedico un poema, que leemos a continuación:

Enhiesto surtidor de sombra y sueño
que acongojas el cielo con tu lanza.
Chorro que a las estrellas casi alcanza
devanado a sí mismo en loco empeño.

Mástil de soledad, prodigio isleño,
flecha de fe, saeta de esperanza.
Hoy llegó a ti, riberas del Arlanza,
peregrina al azar, mi alma sin dueño.

Cuando te vi señero, dulce, firme,
qué ansiedades sentí de diluirme
y ascender como tú, vuelto en cristales,

como tú, negra torre de arduos filos,
ejemplo de delirios verticales,
mudo ciprés en el fervor de Silos.

Situada en pleno centro de la ciudad, esta plaza con pasado mercantil, se le ha llamado de diferentes formas. Fue conocida desde antiguo como plaza del Mercado Mayor, posteriormente pasó a ser llamada plaza de la Comparada y, hasta hace muy poco, fue denominada plaza de Prim, en honor al general y político progresista decimonónico. La extensión de la misma era muy superior a la que vemos hoy en día, pues se juntaba a la actual plaza de la Libertad. Sin embargo, durante la primera mitad del siglo XIX, se edifican unas casas denominadas popularmente como los “soportales de Antón” que divide a la antigua plaza del Mercado Mayor en otras dos más pequeñas: la Plaza de la Libertad y la plaza de Santo Domingo de Guzmán, que rinde homenaje a este burgalés, nacido en Caleruela en 1170 y fundador de la Orden de Predicadores.

El mercado lo encontramos desde el año 1230 en terrenos cuya propiedad correspondían al Monasterio de San Juan. Excepcionalmente, debido a acontecimientos destacados, como la visita o estancia del rey, hasta mediados del siglo XVI, se situaba en la plaza del Mercado Mayor una fuente en donde brotaba vino, pudiendo  los ciudadanos beber de ella gratis y todo lo que quisiesen.

En 1657 se instala una fuente en esta plaza y, posteriormente, en el mismo lugar se levanta un obelisco coronado con una estrella. Pero al ser desmontado se partió y sus piedras fueron utilizadas para construir el pedestal del busto de Miguel de Cervantes situado en el Paseo de la Isla.

Esta plaza, al ser uno de los puntos más bajos de la ciudad, cuando se desbordaban los ríos Arlanzón, Pico y Vena, inundaban el lugar como ocurrió en la riada de 1874, donde sólo era visible parte del mencionado obelisco, siendo necesario improvisar balsas para acudir en socorro de los vecinos y mediante barcazas ayudar a los aislados. Otra riada, esta vez el 5 de Junio de 1930, convirtió la plaza Prim en una laguna.

En la actualidad la plaza de Santo Domingo de Guzmán ha cambiado completamente su morfología. Con la llegada del nuevo milenio ha habido una gran transformación de todo el centro histórico de la ciudad, se han peatonalizado la mayoría de las calles, incluso la plaza se ha utilizado para ampliar el parking subterráneo que se encontraba en la Plaza Mayor, todo esto fue proyectado por el arquitecto catalán Albert Viaplana. La remodelación llevada a cabo traía consigo un cambio estético muy notable, se pasó de un espacio utilizado para agilizar el tráfico, a otro donde no podía pasar ningún automóvil. Por lo tanto una arteria importante de la ciudad fue cortada.

Esta plaza contiene varios edificios conocidos e importantes, por ejemplo la sede de Caja Burgos, con su famoso reloj. Otro edificio muy famoso, aunque en desuso, es el de los Grandes Almacenes Campo, que llevan cerrados varias décadas. También en la actualidad dentro de la plaza, aunque su entrada principal no se encuentra en ella, tenemos el edificio que alberga el Museo del Libro, del cual ya hablaremos en un futuro en este blog. Y por último nos encontramos con las traseras de la Diputación Provincial de Burgos.

Bicibur esta presente en la plaza con un parking donde poder obtener una de esas bicis gratuitas que el ayto de Burgos, presta para poder desplazarse por la ciudad, un buen uso de este material podría ser beneficioso para todos, tanto turistas como autóctonos.

Espero que con este repaso a una plaza conocida, pero no tan famosa como su hermana mayor, nunca mejor dicho, se pueda saber su importancia a lo largo de la historia, en donde se han llevado a cabo tan diferentes actividades.

Lugar de tránsito obligatorio, el arco de Santa María es uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad de Burgos. Desde sus orígenes hasta la actualidad, el arco ha tenido diferentes usos. Situado en un lugar estratégico, a los pies de la Catedral, el arco, es uno de los monumentos más visitados de la urbe.

El actual arco de Santa María no es el original. El edificio que nos ha llegado hasta nuestros días es la unión de dos elementos, por un lado estaba la torre defensiva construida junto a la muralla de la ciudad, del siglo XIII; y por otra parte nos encontramos con un añadido, el arco, que se realizó en el siglo XVI.

El origen de la torre lo podemos encontrar en el siglo XIII cuando el rey Alfonso X el Sabio, aconseja cercar la parte llana de la ciudad. En ese momento de la historia de la ciudad esa torre era conocida como la Torre del punte de Yuso. Era nombrada así por la cercanía del puente de Yuso, actual puente de Santa María. El origen de la primitiva torre del puente de Yuso era militar.

El interior de la torre actual, no el arco, estaba construyéndose a comienzos de 1322 y en un principio fue usada como sala de audiencia de los alcaldes. En 1458 se dio por concluida la obra de construcción de la Torre de Santa María por Maese Yúsuf. A continuación podemos ver un dibujo de cómo era la torre en su origen.

La puerta que ha llegado a nuestros días data de 1536. En realidad no fue una reconstrucción de la antigua torre más bien fue añadido un arco dándole un aspecto de retablo histórico, cobijado bajo la protección religiosa del ángel custodio de Burgos y de Santa María la Mayor a cuyo nombre debió de quedar unido,  la torre en el siglo XIV.

La intención de las autoridades burgalesas era convertir la antigua torre en un arco triunfal en honor a Carlos V. En un principio se había pensado que la fachada que se iba a convertir en arco triunfal, se construyera en el inicio del puente de Santa María. Pero al comprobar que dicha idea no era la mejor, se decidió unir el arco a la torre de Yuso. El autor del proyecto fue Juan de Vallejo, al que se unió Francisco de Colonia. Existe en los archivos un boceto de cómo podría haber sido la puerta en un primer momento.

Antes de comenzar las obras se tenía que decidir que estatuas de personalidades, cercanas a Burgos, tenían que ocupar el espacio, llegándose al acuerdo de que debían estar presentes las estatuas de: Diego Porcelos, fundador de Burgos; Laín Calvo y Nuño Rasura, como jueces de Castilla;Fernán González, primer conde independiente de Castilla; el Cid Campeador, capitán insigne, y el monarca Carlos V, en cuyo honor se levantaba el monumento. Encima de todas ellas, se instaló la estatua del Ángel de la Guarda, como protector de la ciudad. Y en lo alto del arco se puso la imagen de Santa María la Mayor en una especie de pequeña capilla rematada por una cruz.

En 1540, tras cinco años de obras, se dio concluido el trabajo. La parte posterior de la puerta, la que da a la plaza del rey San Fernando es muy sobria, sin ningún adorno, mostrando la robustez de la torre antigua. El pasadizo esta decorado por Pedro Ruiz de Camargo. En esta imagen vemos como es la torre en la parte trasera.

La torre ha tenido diferentes usos a lo largo de su historia, pero no hay que olvidar que su origen era ser la puerta principal de entrada a la ciudad de Burgos, quitando ese honor a la puerta de San Martín. Debido a su situación estratégica en la ciudad, junto al puente de Santa María, construido en madera en su origen, por ser el final del camino viajando desde Madrid, se le concedió el papel de puerta principal de la ciudad de Burgos. La torre de Santa María, ha sido: defensa militar, palacio municipal y monumento conmemorativo de las glorias ciudadanas.

En la actualidad está abierto al público en calidad de Centro Cultural Histórico Artístico, con espacios museísticos y para exposiciones temporales. Las diferentes salas de la torre son utilizadas para exponer diferentes objetos, como por ejemplo la sala de los secretos donde puede admirarse un cuadro al óleo pintado por Marceliano Santamaría. También el pendón de Exaltación de Castilla, el sillón de los Jueces de Castilla utilizado por los regidores burgaleses al administrar justicia, el poema del Mio Cid, una copia de la espada de don Rodrigo Díaz de Vivar, la llamada tizona, las llaves y el escudo de la ciudad, un hueso del Cid, la puerta primitiva de acceso a esta sala del siglo XVI, entre otros objetos.

La sala central de la torre es utilizada para exposiciones temporales sin una temática concreta. Además en ella podemos observar otros elementos como el mural de Vela Zanetti, una yesería mudéjares y diferentes placas.

Aquí concluye este artículo sobre uno de los grandes monumentos que posee la ciudad de Burgos, es un pequeño resumen de la historia de este edificio. Para acabar indico la bibliografía que he utilizado para realizar este texto:

DELA CRUZ, Fray Valentin. Burgos Torres y Castillo. Caja de Ahorros Municipal. Burgos. 1978

GONZÁLEZ, Ricardo. Burgos en la fotografía del siglo XIX. Diario de Burgos. Burgos. 2000

IBÁÑEZ PÉREZ, A. y PAYO HERNANZ, R. J. Del Gótico al Renacimiento Artistas burgaleses entre 1450 y 1600. Caja Círculo. Burgos. 2008

MARTÍNEZ, Matías. Puente, torre y arco de Santa María. Publicaciones del excmo. Ayuntamiento. Burgos. 1952.

YZQUIERDO PERRÍN, Rafael. Murallas y puertas de Burgos. Ediciones Beta. Bilbao. 2009